sábado, 9 de marzo de 2013

15. Qué debemos pensar de la doctrina panteísta?



COMENTARIO EXEGÉTICO N° 15


15.   Qué debemos pensar de la opinión según la cual todos los cuerpos de la naturaleza, todos los seres, todos los globos del universo serían parte de la Divinidad, e constituirían, en su conjunto, la Divinidad misma? En otros términos: Qué debemos pensar de la doctrina panteísta?

-“Que el ser humano, no pudiendo ser un Dios, quiere ser, por lo menos, una parte”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:

Todos los mundos y seres que en un momento dado existen en manifestación activa, en el universo, en los cuatro reinos naturales, forman parte de la Divinidad, sin embargo, no constituyen toda la Divinidad, por cuanto el Creador Universal, sigue infundiendo vida a nuevos seres individuales, mediante la encarnación de la Divinidad en el Alma individualizada, en los cuatro reinos naturales, y la Creación se encuentra en expansión constante.

En síntesis, todo forma parte de la Divinidad, por ser una expresión de Ella; pero, no toda la Divinidad manifestada, en los cuatros reinos naturales y en todos los mundos del universo, en un momento dado, es toda la Divinidad. Vendría a ser lo mismo que el Tao, de acuerdo con un aforismo de Lao Tse: -“El Tao que puede nombrarse no es el Tao. La sustancia del Mundo es solo un nombre para el Tao y Tao es todo lo que existe y puede existir”.

14. Dios es un ser distinto, o es, según la opinión de algunos, el conjunto de todas las fuerzas y de todas las inteligencias reunidas del universo?



COMENTARIO EXEGÉTICO N°14



14.             Dios es un ser distinto, o es, según la opinión de algunos, el conjunto de todas las fuerzas y de todas las inteligencias reunidas del universo?

-“Si así fuese, no existiría Dios, por cuanto Él sería el efecto y no la causa. Él no puede ser al mismo tiempo una cosa y la otra. De la existencia de Dios no podéis dudar; y esto es lo esencial. Hacedme caso y no vayáis más allá. No os perdáis en un laberinto, del cual no podríais encontrar la salida, lo cual no os haría mejores, quizá os rendiría un poco más orgullosos, por cuanto creeríais de saber, mientras que, en realidad, no sabríais nada. Poned aparte todos vuestros sistemas. Tenéis muchas cosas que os tocan más de cerca, comenzando por vosotros mismos; estudiad vuestras imperfecciones con el fin de liberaros, y esto resultará más proficuo que el querer penetrar lo impenetrable.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:

Si bien es cierto que el ser humano, en un momento dado, tiene cosas prioritarias a las cuales precisa centrar su atención, estado dotado de un potencial sin límites por el Creador Universal, y conformando una unidad perfecta e indisoluble con Él, no puede aceptar limitación alguna por parte de nadie en su ascenso evolutivo ni en sus ansias de conocimiento.

El ser humano, simplemente anhela saber y frente a los enigmas universales, persistirá desentrañando hasta sus mínimos detalles, aunque eso le lleve la eternidad y siempre encuentre un más allá que descubrir o desentrañar.

De manera que, ninguna persona debe aceptar que nadie le imponga límites de ninguna naturaleza, por cuanto, si tiene un objetivo claro de conocimiento, y con paciencia se avoca al estudio, en el tiempo suficiente y con persistencia llegará a conocer la verdad universal, gradualmente.

Por supuesto, cada etapa de la vida humana, en el devenir histórico, tiene sus respectivos objetivos de estudios que se corresponden con determinado estado de conciencia, pero es la misma naturaleza intuitiva del ser que le hace presentir que hay algo más de lo que ahora percibe, y esa percepción es la que le pone en movimiento hacia su búsqueda, hasta encontrarle, en una eterna polarización.

viernes, 8 de marzo de 2013

12. Si no nos es dado de comprender la naturaleza íntima de Dios, podemos, nosotros, concebir algunas de sus perfecciones?



COMENTARIO EXEGÉTICO N° 12

©Giuseppe Isgró C.



12.   Si no nos es dado de comprender la naturaleza íntima de Dios, podemos, nosotros, concebir algunas de sus perfecciones?

-“Algunas sí. El ser humano las entrevé con el pensamiento tanto mejor cuanto mas se eleva por encima de la materia”-.


COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:


 Trascendiendo la conciencia objetiva y la lógica del razonamiento inductivo y deductivo, así como el propio ego, interiorizándose, el ser humano puede percibir, en la propia conciencia, por el lenguaje de los sentimiento, los valores universales que conforman los atributos divinos, de acuerdo al grado de necesidades que experimenta, y en el foco de atención en que centra su conciencia perceptiva.

 En estado de interiorización, en meditación, el ser humano puede, intuitivamente, o mediante la inspiración, percibir los atributos de la Divinidad y comprenderlos en determinado grado, como una guía de vida.

El sentimiento de los valores universales, expresados por el Ser Universal en la conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales, es posibles percibirlo, aún, en la conciencia objetiva, en la vida diaria.

 En la medida en que se aprende a escuchar el mensaje que conllevan, centrando la atención en las percepciones intuitivas e inspirativas, la aptitud perceptiva se va afinando, siendo más nítida su guía y lúcido el conocimiento que aporta.

11. Será otorgado al ser humano comprender el misterio de la Divinidad?



COMENTARIO EXEGÉTICO N° 11

Por Giuseppe Isgró C. 



11.  Será otorgado al ser humano comprender el misterio de
la Divinidad?

-“Cuando su espíritu, liberado de la opaca luz de la materia, por su perfección se haya  acercado a Dios, lo comprenderá, cuanto la criatura puede comprender el Creador”-.

Las facultades del ser humano, en sus grados inferiores de desarrollo, no le permiten de comprender la naturaleza íntima de Dios. En la infancia de la humanidad, el ser humano lo confunde, con frecuencia, con la criatura, de quien le atribuye las imperfecciones; empero, en cuanto se desarrolla en él el sentido moral, su pensamiento penetra mejor en el fondo de las cosas, formándose una idea mas justa y conforme a la razón, aunque siempre perfectible.


COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:


La Doctrina Universal denota que, a través de los tiempos han existidos seres que han tenido una percepción en grado muy elevado de la Divinidad, que se corresponde ampliamente con la realidad susceptible de ser captada en los actuales estados de conciencia.
Nosotros ignoramos el grado de percepción que cada uno de los seres de los otros tres reinos naturales posee de Dios.
El ser humano, muy engreído de sí mismo, estima que los seres de cada uno de esos reinos, carecen de espíritus, y capacidad de pensar, empero, la realidad es que ellos sí poseen el mismo Espíritu del Ser Universal, dotado con análogos atributos divinos, potencialmente infinitos, con una conciencia que constituye una réplica idéntica a la de Él.
Dado lo anterior, estando los seres de cada uno de esos reinos naturales libres del condicionamiento limitante de los seres humanos, su capacidad perceptiva trasciende la de los humanos, como lo demuestran incontables pruebas, percibiendo y, probablemente, comprendiendo la naturaleza de la Divinidad en mayor grado que los seres humanos.
La percepción de que todo es UNO, y de que cada uno de los seres, en los cuatro reinos naturales, es una emanación del Ser Universal, formando una unidad indisoluble con Él, es universal, y ha sido percibida en todas las épocas y culturas, desde la más remota antigüedad.
Las diversas doctrinas orientales, el Hinduismo, el Taoísmo, el Sufismo, el Yoga, y el Kriya Yoga, la Masonería Universal y  el Espiritismo, entre otras corrientes de pensamientos, constituyen un ejemplo claro de esta evidencia.
Los pensadores más relevantes como Hermes Trismegisto, Tales de Mileto, Pitágoras, Moisés Maimónides, Al Gazzali, Ibn Arabi, Rumi, Kabir, Ramakrisna, Gandhi, Tagore, Paúl Brunton y Joaquín Trincado, entre otros incontables más, han tenido percepciones sobre la Divinidad de gran interés, con una constante coincidencia.
Esa es la razón por la cual se hace preciso conocer todas las corrientes de pensamiento que conforman la Doctrina Universal: todas constituyen una herencia espiritual de la humanidad, por encima de las cuales debe predominar, únicamente, la verdad universal.
Empero, por encima de todo, es preciso percibir por sí la realidad de todo lo existente, y de manera especial de la Divinidad. Ello se logra centrando la atención en la Divinidad.
Adquiriendo conciencia de la unidad cósmica, perfecta e indisoluble, que se conforma con Ella. Por el principio de que, donde se centra la atención se expande la conciencia perceptiva, y el poder creador, o de acción que le es inherente, se le comenzará a percibir, a la DIVINIDAD, gradualmente, en la medida en que se medita en mayor grado, tanto en Ella como en sus atributos divinos, o valores universales.
Aprender a ver por sí, por medio de la meditación, y de la conexión divina, es la clave. Pero, ello precisa preparación, estudio constante, y adquirir la capacidad de ver más allá de las apariencias.
 La vida es un libro abierto, y quien sea capaz de prestar la atención suficiente a las cosas antepuestas a su atención será capaz de percibir la Presencia de la Divinidad en todo, y en el Todo, incluyendo en sí, el propio ser.
Es preciso aprender a oír, en el silencio interior, mediante la abstracción del propio ego, la voz del Ser Universal, que se expresa en la propia conciencia mediante el lenguaje de los sentimientos de los valores universales, cuya expresión sintética es el amor, que engloba a los sentimientos de todos los valores universales. Esa es la razón de que el amor simbolice en grado supremo a la Ley Cósmica, como ley matriz del universo.
Mientras más se centre la atención en la Divinidad, en mayor grado se le percibirá en todos los instantes, en los actos de la vida, como guía pedagógica.
La Divinidad es la voluntad rectora del Universo, la fuerza que lo mueve todo, y orienta, que conduce lo existente a su meta suprema: La conciencia cósmica y la expansión de la Creación Universal.
 Es el eterno retorno del ser individual al Ser Universal. Un trabajo para el eterno presente, en el cual la Divinidad, cada vez, se expresará en un nivel más elevado de conciencia, de acuerdo al Estado y a las estaciones, por las que ha pasado cada ser, en los cuatro reinos naturales: Humano, animal, vegetal y mineral.
En todos los seres de los cuatro reinos naturales late la misma esencia: La Divinidad, sin separarse de sí misma, y sin dejar de ser Ella misma.
Es preciso aprender a ver más allá de las apariencias, y de las diferencias. La realidad es una, a través de la inmensidad de los Estados de conciencias, expresada en infinitos grados, o estaciones evolutivas, según el bagaje existencial de cada quien.
Aquí se denota la importancia de centrar la atención en lo único que realmente importa: La Divinidad. Dado lo cual, todo lo demás vendrá por añadidura, automáticamente, sin esfuerzo, sin necesidad de pedirlo, dejando que la voluntad de la Divinidad se exprese por sí misma, en cada pensamiento, sentimiento, deseo, anhelo, palabra, acto u omisión de actos.
El ejercicio del libre albedrío debe efectuarse para que la única voluntad que se exprese sea la de la Divinidad, en la propia conciencia, ya que no existe más que la Divinidad, expresada  en la propia conciencia, réplica exacta de la de Ella.
Es necesario que la Divinidad tome el control de la propia vida mediante el cumplimiento de la Ley Cósmica impresa en la propia conciencia. Cumpliendo con la Ley Cósmica impresa en nuestra propia conciencia, habremos cumplido, en cada instante, con la Voluntad de la Divinidad. Es la misma Divinidad la que deja oír su propia voz dentro de la conciencia, mediante el lenguaje de los sentimientos de los valores universales, a cada momento, cuando se percibe la verdad, lo justo, la belleza, lo equitativo, el equilibrio, la fortaleza, y el sentido de la vida, en todos los actos existenciales.
En el reconocimiento de la voluntad divina expresada en la propia conciencia, se habrá percibido, a cada instante, a la misma Divinidad, cada vez en un mayor grado de comprensión.
Entonces surge, en la propia conciencia, la comprensión y la confirmación de aquella percepción de que nada se le asemeja a lo que la Divinidad quiere.




10. Puede el ser humano comprender la naturaleza íntima de Dios?


COMENTARIO EXEGÉTICO N° 10

Por Giuseppe Isgró C.



10.  Puede el ser humano comprender la naturaleza íntima de
 Dios?

-“No: necesitaría un sentido que le falta”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO GIC:

Podríamos complementar la respuesta anterior de la siguiente manera, tomando en cuenta el contexto de las respuestas a las preguntas que siguen: -“No; necesitaría un sentido que le falta, aún, por desarrollar”.

El ser humano, y cada uno de los restantes seres en los cuatro reinos naturales, han emanado a la conciencia individual, a partir del Ser Universal, perfectos, dotados, potencialmente, de todos los atributos divinos, análogos a los de Él.

La única diferencia reside en que los del Ser Universal se encuentran desarrollados en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito, y los de los seres individuales, se encuentran dotados de potencialidad que desarrollarán en el eterno presente, sin límites de ninguna naturaleza, en la medida en que se vayan ampliando las percepciones de sus estados de conciencia.

 Es decir, los grados evolutivos de la conciencia se expresarán mediante una ampliación constante de sus aptitudes perceptivas y de comprensión, y en sus capacidades de hacer o dejar de hacer, expresando el poder creador potencialmente infinito, de acuerdo con los grados de necesidades que se vayan experimentando, en el aquí y ahora.

Es preciso tener presente, al igual que se explica en el comentario de la respuesta a la pregunta Nº 81, que el Ser Universal emana a la conciencia individual, en el Alma Universal, en cada uno de los seres de los cuatros reinos naturales, sin dejar de ser Él mismo, y sin separarse de Él mismo, por lo cual, cada ser individualizado es el mismo Creador que inicia su respectivo rol dotado con los mismos atributos, y con libre albedrío, desde cero grado de progreso, pero con el mismo potencial infinito, tanto en conciencia perceptiva como en poder creador, que expresará en la medida que las necesidades existenciales lo vayan requiriendo, en su ascenso evolutivo gradual, y como expresión de la voluntad de la Divinidad, de la cual es instrumento. Es decir, en la medida que cada uno de los seres se vaya conociendo a sí mismo, en ese mismo grado reconocerá, en sí mismo, a Dios, el Ser Universal, percibiendo que todo es UNO.

 La clave reside en CONOCERSE A SÍ MISMOS, y percibir, en la propia conciencia, el lenguaje de los sentimientos con que, constantemente, se comunica el Ser Universal, con cada quien, en los cuatro reinos naturales.

Allí, en la CONCIENCIA, se expresa el conocimiento de la VERDAD UNIVERSAL, relativa a los valores universales, o atributos divinos, y el PODER CREADOR, en la medida, y grados, en que los va precisando. Podemos concluir, contundentemente, que cada uno de los seres en los cuatro reinos naturales, YA CONOCE AL SER UNIVERSAL, lo que ocurre que no lo recuerda, aún, en la conciencia individual.

Empero, cuando oportunamente le vuelva a percibir, en su esencia, se percatará de que ya le conocía. Esta es la razón por la cual los sufíes practican el constante recuerdo del nombre de Dios, recordando al Recordado, se Le llega a recordar, en un momento dado.

Es preciso recordar que donde se centra la atención se expando la conciencia. Si centramos la propia conciencia en Dios, el Ser Universal, comenzamos a percibirle, gradualmente, en mayor grado, cada vez más, y a adquirir la conciencia de los atributos divinos, o valores universales, como aptitud perceptiva, y capacidad creadora-realizadora, en armonía con los planes trazados en la LEY CÓSMICA.

2. Qué debe entenderse por infinito?



El Libro de los Espíritus

Allan Kardec

 

Versión castellana y exégesis:

Giuseppe Isgró C.

 

Capítulo I

 

DIOS



2. ¿Qué debe entenderse por infinito?

“Lo que no tiene ni principio, ni fin; lo ignoto. Todo lo que es desconocido es infinito”-.

 EXÉGESIS: En el sufismo, se le asignan las siguientes dos características al Ser Universal: La primera: “Él es lo anterior a lo anterior. Él no se hizo; Él siempre fue”. La segunda: “Él es el después del después, Eterno; Él siempre será”. 

El Ser Universal, constituye uno de los mejores ejemplos de las características del término “infinito”, por su carácter atemporal y eterno, cuando se dice: “Él no se hizo”; simplemente era, es y será en el eterno presente.

La primera vertiente del término “infinito” se relaciona con el tiempo, por su condición de eterno presente.

En la segunda, Dios es, también, infinito en la perfección y en el potencial de sus atributos. En el potencial, por cuanto, si bien Su perfección lo es en grado infinito, en lo relativo a Su capacidad creadora, desde el momento en que siguen emanando de Él nuevos seres a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, la misma se encuentra, aún, en grado de potencialidad, infinita, es decir, seguirá emanando a la conciencia individual en los seres de los cuatro reinos naturales, sin separarse de Sí mismo, y sin dejar de ser Él mismo.

Esta característica de potencialidad infinita de su capacidad emanante dejaría de ser potencial si ya todos los seres que existirán, en el eterno presente, existieran ya, es decir, que no van a emanar más nuevos seres a la conciencia individual, a partir del Ser Universal. En este caso, todos los seres, en los cuatro reinos naturales, existirían desde siempre, junto al Ser Universal. Pero, su capacidad emanante de nuevas expresiones de vida tiene un potencial infinito aún en el caso de que, el Espíritu individualizado en el Alma Universal, y dentro de una unidad de ella, sea, como de hecho es, el Espíritu Universal del Creador. Con este enfoque, realmente, no habría creación de nuevos seres, ya que quien se encarna en “la unidad” del Alma Universal, en una expresión individualizada, -ser individual- es el mismo Creador Universal, sin dejar de ser Él, ni separarse de Él, a partir de cuyo estado inicial empieza un proceso evolutivo potencialmente infinito y eterno. Pero, en cualesquiera de las formas que se quiera ver, siempre constituye un carácter potencial, en grado infinito, de su capacidad emanante. (Ver comentario exegético de la pregunta Nº  81).

Un tercer enfoque del término “infinito” se relaciona con el espacio. El espacio cósmico es infinito, caso contrario, ¿qué habría más allá del límite? Si hubiese un límite dejaría de ser infinito.

Dentro de la respuesta que recibió de los Espíritus el maestro Allan Kardec, se expresa: “Lo ignoto. Todo lo que es desconocido es infinito”.

Esta parte de la respuesta, realmente, tiene dos vertientes: la primera, de carácter infinito; la segunda, expresa un límite o condición finita. Es decir, en realidad lo ignoto, lo que se ignora, es infinitamente ilimitado; no tiene fin, eternamente encontraremos un más allá. Empero, en lo referente a: “Todo lo que es desconocido es infinito”-, puede señalarse que, en la suma de todo, en el Todo o en un área determinada, no en su número, sino en su potencial o posibilidades, lo desconocido es infinito, pero, en términos relativos, no todo lo desconocido es infinito. Por ejemplo: Si a todas las galaxias existentes, aunque su número sea desconocido para nosotros, les agregáramos una más, dejarían de ser infinitas y así ocurrirá con todas las cosas en cuanto se refiera a su cantidad, cualidades y características. Pero, en cuanto al potencial y variantes de sus manifestaciones y aplicaciones, en todos los ámbitos, conservará su carácter infinito e ilimitado. Sin embargo, encontrándose el Universo en constante expansión, lo que, aun siendo limitado, en un momento dado, se encuentra en constante crecimiento, lo cual ratifica que todo potencial es de carácter infinito.


1. ¿QUIÉN ES DIOS?



El Libro de los Espíritus

Allan Kardec

 

Versión castellana y exégesis:

Giuseppe Isgró C.

 

Capítulo I

 

DIOS

 

 

Dios y el Infinito. Pruebas de la Existencia de Dios. Atributos de la Divinidad.  Panteísmo.

 

DIOS Y EL INFINITO

 

 

1. ¿Quién es Dios?

“Dios es la suprema inteligencia, la causa primera de todas las cosas”.

 

EXÉGESIS: En la primera edición de El Libro de los Espíritus la pregunta se formula tal como se ha traducido desde la edición italiana, es decir: ¿Quién es Dios?, en vez de: ¿Qué es Dios?, como se modificó en la segunda edición francesa y en todas las versiones a partir de entonces. ¿Cuál de las dos formas es más acertada?

Se estima que ambos enfoques en las preguntas son correctos, empero, la respuesta: “Dios es la suprema inteligencia, la causa primera de todas las cosas”, correspondería mejor a lo qué es Dios. Ahora bien: “La suprema inteligencia” es un atributo que alguien posee; ¿quién es ese alguien? Ese alguien es Dios. Entonces la respuesta a la pregunta: ¿Quién es Dios?, debería ser: Dios es el Ser Universal que posee la suprema inteligencia, y constituye, al mismo tiempo, la causa primera de todas las cosas.

Como suprema inteligencia ha contemplado todas las vertientes y variantes habidas y por haber en el eterno presente, sin límites de ninguna naturaleza.

Como causa primera de todas las cosas, constituye la fuente de donde emanan a la Conciencia, en un momento dado, todos los Espíritus de todos los seres en los cuatro reinos de la naturaleza, con individualidad claramente demarcada y con unos atributos que se corresponden, en forma análoga, a los atributos divinos poseídos por el mismo Ser Universal. En este caso tendríamos Seres individuales y un Ser Universal, formando una Unidad perfecta e indisoluble, conservando su Unicidad.

¿Fueron creados esos seres individuales o siempre han estado en la fuente, y en un dado momento han emergido a la conciencia? Esto derivado de que la vida no se crea ni se destruye, simplemente existe. Emana a la Conciencia, en cada uno de los cuatro reinos naturales con una misión específica y en calidad de ejecutores de la Voluntad del Ser Universal. El Ser Universal es el anhelo de ser, mientras que los seres individuales, en los cuatro reinos, constituyen los ejecutores de dicha voluntad en todos los planos existenciales, en el eterno ahora.

La Conciencia de un Espíritu como ser individual, en los cuatro reinos naturales, nos aportaría la explicación de la creación de las formas materiales de la vida en todos los planos de expresión, así como de la creación de los mundos, su desarrollo y extinción, en incontables ciclos, los cuales, gradualmente, se irán analizando, analizando, buscando la percepción intuitiva más que la percepción objetiva o razonamiento intelectual, lógicamente limitado. Es preciso centrar la atención en este enfoque para ir expandiendo la conciencia al respecto y la gradual percepción o darse cuenta de la realidad, siempre en expansión ilimitada.

La Unicidad del Ser Universal; hay un solo Dios. Pese a su emanación a la conciencia individual desde el Ser Universal, los seres individuales siguen conformando la Unidad con Él. La citada emanación a la conciencia individual les faculta con el libre albedrío, y les dota, simultáneamente, con los mismos atributos del Ser Universal, los cuales se corresponden con los valores universales. Además, cada ser individual, en los cuatro reinos naturales, está dotado de una conciencia que constituye una réplica exacta de la del Creador, por medio de la cual los seres individuales y el Ser Universal se comunican entre sí.

El lenguaje mediante el cual se realiza esta comunicación recíproca, es decir, en ambos sentidos, es el de los sentimientos análogos a los valores universales. También, otro medio de comunicación utilizado, es el de la fuerza de empuje, expresión de la energía creadora, por inspiración energética, y/o entusiasmo, que los antiguos denominaban: “Dios dentro de sí”, y por la fuerza de bloqueo, que induce a la quietud creadora. Ambas formas de expresión de fuerzas, permiten a la persona estar en el lugar adecuado, haciendo la cosa correcta, en el momento oportuno.

Por supuesto, esta comunicación mediante los sentimientos de los valores universales, en ambas polaridades, expresados en la conciencia, con capacidad perceptiva, comprensiva y realizadora de cada ser en los cuatro reinos naturales: Humano, animal, vegetal y mineral, y por la fuerza de empuje y la de bloqueo, se realiza entre los Espíritus, en la interrelación constante, entre ambas dimensiones: La física y la espiritual.

Esto, por supuesto, en sentido figurado, ya que, en esencia existe una sola dimensión en la ecología mental: La espiritual, en unos casos en estado de encarnado, y en otros, de desencarnado, en interacción constante a nivel objetivo y subjetivo.

¿Cuáles son esos atributos divinos expresados como valores universales y/o sentidos cósmicos, que los seres poseen en forma análoga a los del Ser Universal, en los cuatro reinos de la naturaleza?

Este es un objetivo de investigación de cada quien. A modo de ejemplo, se indican: a) La vida, eterna e inmortal, sin principio ni fin, conformada por una energía luminosa, de color análogo al de la miel más pura que se pueda imaginar, en eterno movimiento, que lo abarca todo, sin límites de ninguna naturaleza. b) Inteligencia en todas las vertientes y variantes, con aptitud perceptiva, comprensiva y realizadora, potencialmente infinita, combinando la sabiduría de los valores universales y el poder creativo. c) Conciencia universal, eterna y potencialmente infinita, asiento de la ley cósmica ab eterna, y de los atributos divinos, o valores universales.

Como el amor, la afinidad, fuente del orden cósmico y la armonía, la sabiduría, la prudencia, la justicia, la equidad, la igualdad, la compensación, la fortaleza, la templanza, la belleza, la bondad, el bien, la paz, la felicidad y el equilibrio perfectos, constituyen valores esenciales. d) La voluntad, o anhelo de ser, eternamente ser, y de expresión de la energía creadora, en la realización de su misión y objetivos inherentes.

¿Cuáles son los nombres divinos del Ser Universal, que, analizándolos, o meditando sobre ellos, constantemente, permitan percibirle y conocerle? Se sugiere investigar los nombres que se le asignan a Dios en el Sufismo y en cualesquiera otras fuentes espirituales que se desee. Cada nombre implica un atributo divino, o valor universal.

Evidentemente, conociendo los atributos divinos y valores universales, en su totalidad, o en parte, cada quien adquiere, gradualmente, conciencia de ÉL, de acuerdo al propio nivel evolutivo. Recordar: Donde se centra la atención se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora.